Hay una pregunta que deberías hacer antes de comprar tarjetas de visita digitales para tu empresa, y casi nadie la hace: ¿qué pasa con los datos de quien toca la tarjeta?
En la mayoría de las plataformas de la categoría, la respuesta es incómoda. El toque de un desconocido se convierte en un registro de CRM, la IP queda guardada, la página carga analytics de terceros, y la “captación de leads” ocurre a espaldas de quien tocó. Funciona — hasta el día en que tu DPO pregunta por la base jurídica, o un cliente pregunta por qué su empresa aparece en un CRM donde nunca se registró. Y en España, con una AEPD que está entre las autoridades más activas de Europa en sanciones, ese día llega.
El RGPD no prohíbe los leads. Prohíbe los leads tomados.
La distinción que importa es simple: dato entregado vs dato tomado. Un formulario que el visitante rellena conscientemente, con finalidad clara y consentimiento explícito, produce un lead que marketing puede usar legalmente al día siguiente. Un perfil montado a partir del toque, la IP y la huella del dispositivo produce un pasivo jurídico con email adjunto.
Por eso nuestra posición es radical pero simple: cero cookies, cero trackers, IPs nunca guardadas — y estadísticas que cuentan toques, no personas.
Las preguntas para hacer a cualquier proveedor
Valen para nosotros y para la competencia — llévalas a la reunión:
- ¿Dónde viven los datos? “La nube” no es una respuesta; UE o fuera de la UE sí lo es. Los nuestros viven en servidores de la Unión Europea, punto.
- ¿Qué guardáis sobre quien toca? La respuesta correcta cabe en una frase. La nuestra: un recuento agregado por tarjeta y por día. Sin IP, sin identidad.
- ¿Quién, del lado del proveedor, puede leer mis contactos? Nuestra arquitectura tiene una respuesta auditable: nadie — y se demuestra leyendo código, no con promesas.
- ¿El enriquecimiento automático usa datos de la persona? Enriquecer la empresa a partir del dominio del email es interés legítimo; rellenar el teléfono y el LinkedIn de la persona sin que lo sepa es el tipo de funcionalidad que frena compras en la due diligence.
La privacidad como ventaja comercial
Un proveedor que pasa la revisión jurídica a la primera acorta el ciclo de compra — y una página de contacto sin banner de cookies transmite exactamente la imagen de marca que una tarjeta premium debería transmitir. En la UE, la privacidad no es un coste de cumplimiento: es posicionamiento. Nuestra ficha técnica pública existe porque podemos enseñarla.